Rosa Willa la cantora mayor de los arrullos en Esmeraldas

En 1982 la portadora de los saberes ancestrales creó el grupo de cantoras ‘Las voces del Niño Dios’.

Rosa Willa Valencia no estudió música, ni alcanzó ningún título universitario. Sin embargo, desde tierna afinó sus oídos y abrió su imaginación para componer sus propias canciones que eran el deleite en las fiestas de los santos donde entonaban los arrullos, alabaos, y en los chigualos, cuando moría un ‘angelito’ (niño).

Oriunda del recinto Punta de Piedra, perteneciente a la parroquia Borbón, cantón Eloy Alfaro, zona norte de la provincia de Esmeraldas. Ahí pasó su niñez con su humilde familia. Cuando sus padres la llevaban a las fiestas, por lo general eran en casas, y ella tenía que permanecer en un cuarto.

Mientras los adultos, bailaban, cantaban, bebían y fumaban la cachimba o el cigarro, Rosita prestaba atención a la voz de los cantores, a los golpes del bombo, las manos que pasaban por el cununo y al movimiento de las maracas y el guasá. 

Así. Solo escuchando, aprendió el arte que la ubicó en una de las mejores y reconocidas cantoras esmeraldeñas. Ella cuenta su vida artística desde que formó parte del grupo folclórico Jolgorio Internacional en 1998. Pero su talento lo desarrolló años atrás.

La trombosis está debilitando la voz de Rosa Willa Valencia. (fotomandragorateatro.org)

40 años cantando

En Jolgorio Internacional cantó 40 años de su vida. El director de la agrupación, Santiago Mosquera, la considera como su segunda madre, amiga y consejera. Recuerda que Rosita participó en un festival de cantoras y al escucharla no dudó en llevarla a su grupo.

Su voz entonando el canto de sus ancestros, no solo se escuchó en Ecuador sino que llegó a Colombia, Perú, Venezuela, Chile, Nicaragua, Estados Unidos, Francia y Alemania. Esa misma voz que traspasó fronteras, lentamente se está dejando de escuchar.

Su amigo, Santiago Mosquera, conoce su situación. Dice que hace dos años sufrió una trombosis que la mantiene alejada de los escenarios. Su vida activa dentro de su cotidianidad quedó atrás y en la actualidad, una silla de ruedas es su compañera.

Sus facultades mentales están bien, pero no puede hablar con claridad y eso la enoja, explica su amigo. Los gastos médicos, alimentación y toda la manutención de la gestora cultural, lo cubren sus hijos. Ella no goza de una pensión. Santiago Mosquera, lamenta el abandono al que están expuestos los artistas populares.  Pese a haber gestionado antes las autoridades una pensión vitalicia, no la consiguieron.

Rosita Willa entre los cantantes del grupo Jolgorio internacional liderado por Santiago Mosquera.

Cantó con papá roncón

Muy poco sabían que ‘papá roncón’, realmente se llamaba Guillermo Ayoví Erazo.  Él durante su vida se dedicó a fomentar la marimba en todas sus expresiones. Su voz ‘gruesa’ hizo que lo llamaran roncón, y por su trayectoria, papá roncón.

En su honor se hicieron varios reconocimientos, incluso, en la parroquia Borbón, cantón Eloy Alfaro, al norte de la provincia de Esmeraldas, donde nació, se erige un monumento, en el que se lo observa tocando la marimba, instrumento que en el 2015 fue declarado por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Junto a él, quien falleció el 30 de septiembre del 2022, Rosa Willa Valencia cantó en varias ocasiones, el dueto hacía temblar los escenarios por las potencias de sus voces.

Placas, medallas y más

Rosa Willa Valencia, quien nació el 30 de agosto de 1934, es considera dentro del pueblo afroecuatoriano como una embajadora de la cultura esmeraldeña. Su canto ha sido escuchado en todo el Ecuador y en países como: Colombia, Perú, Venezuela, Chile, Nicaragua, Estados Unidos, Francia y Alemania.

Por su trayectoria ha recibido varios reconocimientos: placas, medallas y certificados que está en su casa ubicada en el barrio Isla Piedad, en la ribera del Esmeraldas. El anhelo de Rosita es mantener viva la cultura negra a través de talleres para hallar nuevas cantoras.

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