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La Tacona: la mujer que se vengó después de la muerte

La Tacona es parte de la mitología de Esmeraldas. En su honor incluso se compuso una canción. Se dice que se lleva a los infieles.

Justo cuando creía que esa noche tendría a la mujer bonita que había conquistado en el bar, ella se convirtió en una calavera. Así lo han contado por años quienes narran la historia de La Tacona, en la ciudad de Esmeraldas, en Ecuador.

Ella es parte de las historias urbanas de los esmeraldeños. Se dice que La Tacona era una chica de cabello rubio, ojos claros, hermosa y cariñosa, casi ingenua. Se cuenta entre los mayores que en una ocasión la chica estaba por el balneario Las Palmas de Esmeraldas, donde funcionaban los bares y discotecas.

Al terminar la diversión, ella regresaba a casa, pero, fue interceptada por uno de los bohemios, quien de forma violenta abusó de ella; aunque le regoba que no le hiciera daño…el acto se consumó. Ese hecho violentó cambió la forma de pensar de la chica, quien después tomó venganza.

Volvió con los tacos

Cuando ya estuvo en casa se dijo que nunca más un hombre le haría daño a ella, ni a otra mujer. Decidió volver a los bares, pero ese día lo hizo vestida de rojo y con tacones que la destacaban. Una vez más llamó la atención de los hombres, quienes entre rumores la llamaban ‘La Tacona’. Entre los que hablaban estaba el que la ultrajó.

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Al ritmo de sus tacos, el hombre con quien previamente había bailado toda la noche, la siguió fuera del bailadero. Cuando intentó besarla a la fuerza, su rostro cambió: se convirtió en una calavera con olor a muerte. Del miedo huyó del lugar, pero terminó inexplicablemente en el cementerio frente a la lápida de la misma mujer que había intentado abusar.

El hombre no podía vivir con el cargo de conciencia, por lo que volvió años después a pedirle disculpas a ‘La Tacona’ que yacía muerta. Cuentan los abuelos, que él se arrodilló, rezó y le pidió perdón por el daño que le hizo en vida y se comprometió a ser un buen hombre. Se cree que ella lo disculpó al tocarle el hombro y desaparecer como una silueta marcada por el sonido de sus tacones.

Los envolataba frente al cementario

Cementerio de la ciudad de Esmeraldas.

En honor a La Tacona hay varias historias, una de ellas terminó en canción. El grupo Los Nemus del Pacífico le cantaba al ritmo de salsa. Ellos también la describen como una mujer hermosa que se presentaba junto a una exdiscoteca de Esmeraldas, llamada ‘Rob julian’s ’. Dicen que busca seducir a los hombres para ir a la intimidad, pero, después se volvía una calavera. En su coro aclaran: “la tacona no existe, la tacona no está…”.

“Mi abuelo decía que aparecía en la esquina del cementerio en la avenida Eloy Alfaro y Juan Montalvo (ciudad de Esmeraldas) pasada la medianoche vestida de blanco y que envolataba a los hombres y los llevan dentro del cementerio, algunos les daban malaire, otros botaban espuma por la boca”, reveló Antonio González, lo que le narraba su abuelo.

En cambio, el folclorista esmeraldeño Germán Castillo, dice que La Tacona, era una mujer que se llevaba a los hombres infieles. A lo que la esmeraldeña, Wendy Angulo le respondió entre risas: “entonces ya se hubiese llevado a medio Esmeraldas”.

Le invitamos a escuchar la música de La Tacona

La Tunda se lleva a los malcriados

La Tunda es otro de los personajes emblemáticos de la mitología de Esmeraldas. Se la describe como una mujer de aspecto desagradable, con pies deformes: uno similar al de un bebé y otro parecido a un molinillo o raíz.

“Sigue portándote mal y la Tunda te va a coger”. Esta frase fue utilizada durante años para corregir el comportamiento de los niños. Ambas figuras —La Tacona y La Tunda— forman parte de la tradición oral afroesmeraldeña, transmitida de generación en generación

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