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Petita Palma Piñeiros: la mujer que llevó la marimba de Esmeraldas al mundo

Petita no solo defendió la marimba: la convirtió en identidad viva y la proyectó más allá de las fronteras del país.

Cuando Petita Palma Piñeiros recibió la investidura como Doctorado Honoris Causa otorgado por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, sede Esmeraldas, el auditorio la aplaudió por varios minutos. Verla con la toga negra con azul , el auditorio la aplaudió durante varios minutos. Verla con toga negra y azul emocionó a quienes siempre la conocieron con vestidos coloridos, cantando y bailando al ritmo de la marimba.

Al momento del reconocimiento, Petita tenía 97 años de vida y más de seis décadas dedicadas a enseñar, defender y transmitir la marimba esmeraldeña. A lo largo de ese tiempo se estima que formó alrededor de 13 grupos de música y danza ancestral, siendo “Tierra Caliente” el más emblemático. Con esta agrupación logró internacionalizar el nombre de Esmeraldas, la provincia que la vio nacer el 4 de marzo de 1927.

Su música llegó a escenarios internacionales de alto prestigio, entre ellos la Universidad de Harvard, en Estados Unidos, llevando los sonidos afroesmeraldeños a espacios donde Esmeraldas muchas veces no figuraba en los mapas culturales.

Su lugar de resistencia

Petita Palma (centro) en el homenaje que se le hizo en el 2024, junto a su hijo Alberto Castillo (+) y Érika Mideros.

Petita disfruta especialmente cantar el andarele, uno de los bailes de marimba más representativos del pueblo esmeraldeño. Cuando entona sus versos, pide al público que la siga con el coro: Andarele, andarele… andarele vamonó”. También interpreta bambucos, carambas y torbellinos. La última vez que cantó y bailó en público fue en 2024, durante un homenaje realizado en la Casa de la Cultura de Esmeraldas.

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Visitar a Petita Palma Piñeiros en su casa de siempre, en el sector El Potosí, es entrar a un espacio de memoria viva. Aunque hoy se mueve con la lentitud propia de sus 98 años, no deja de estar activa. Su vivienda de madera, considerada uno de los espacios icónicos de la ciudad de Esmeraldas, está llena de placas, certificados y reconocimientos, entre ellos el que la distingue como la “Mayor Representante Viva de la Cultura Esmeraldeña”, también tiene el Premio Eugenio Espejo, el más alto reconocimiento que da el Estado ecuatoriano a la labor cultural.

En vida también recibió el homenaje del Municipio de Esmeraldas, que organizó el Primer Festival de Música y Danza Tradicional de Marimba del Pacífico “Petita Palma Piñeiros”.

Le invitamos a mirar el vídeo de Petita Palma

Relatos que importan

Desde Relatos Esmeraldeños nos sumamos a esos reconocimientos, porque creemos que los homenajes deben hacerse en vida. Petita es parte de la memoria viva de Esmeraldas y de las historias que importan y merecen ser contadas con dignidad.

En sus reflexiones, Petita ha sido directa y autocrítica con su pueblo.

Ha insistido en la necesidad de la unión, de solidaridad de ver a la marimba no solo como un baile e instrumentos, sino como identidad.

La Unesco hizo eco de aquello en 2015 y declaró a la marimba como patrimonio inmaterial de la humanidad. Con esa declaratoria, también se rinde un reconocimiento mundial a Petita Palma Piñeiros, la mujer que llevó la marimba de Esmeraldas al mundo.

Gre­go­rio Palma y Tomasa Piñei­ros fueron los padres de Petita, quien nació en el cantón San Lorenzo, norte de Esmeraldas.

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