Con la venta de banano educó a sus hijos. Hoy asegura que su mayor orgullo es contribuir a la alimentación de cientos de hogares esmeraldeños.
El potente silbido de Joffre Obando Mercado alerta a sus clientes de que está pasando con su triciclo cargado de guineos maduros cosechados en las lomas de varios cantones de la provincia de Esmeraldas. Con una sonrisa, explica que ese sonido significa: «Ahí va el guineo, el guineo llegó».
Y, al parecer, sus clientes lo entienden perfectamente. Basta acompañarlo durante algunos minutos para comprobar cómo muchas personas ya lo esperan y otras salen apresuradamente de sus casas para comprarle.
Joffre tiene 65 años y recuerda con claridad una etapa que marcó su vida. A los 35 años sufrió un accidente que lo obligó a replantearse su futuro. Durante ese proceso descubrió que algunas personas en las que confiaba no estuvieron a su lado como esperaba. Fue entonces cuando, desde la cama de un hospital y tras leer un tratado entregado por un creyente, fortaleció su fe en Dios y encontró una nueva misión: recorrer las calles de Esmeraldas vendiendo guineo maduro, pese a contar con un título de ingeniero agrónomo.
Orgullo, identidad y gratitud

Uno de los aspectos que más llama la atención al conversar con Joffre, quien se autoidentifica como afroecuatoriano, es la dignidad con la que habla de su oficio. Gracias a este trabajo logró aportar a la educación de sus hijos, quienes hoy son profesionales. Por eso lamenta que algunas personas menosprecien ciertos oficios y emprendimientos. Está convencido de que cada persona tiene una función dentro de la sociedad y que la suya consiste en formar parte de la cadena alimentaria que abastece a hogares y restaurantes de Esmeraldas.
Su discurso conecta profundamente con la identidad afroesmeraldeña, una cultura que históricamente ha encontrado en el trabajo, la solidaridad y la resiliencia herramientas para enfrentar las dificultades. Por eso insiste en que nadie debería avergonzarse de ganarse la vida honradamente.
También te puede interesar
También habla constantemente de Esmeraldas. Cree que las personas deben sentirse orgullosas de su territorio y contribuir a fortalecerlo desde el lugar que les corresponde. «Si eres de Esmeraldas, siéntete esmeraldeño. Si eres de otra ciudad, siéntete orgulloso también. Hay que querer la tierra de uno», afirma.
«En la vida no solo tenemos que hacer algo útil para nosotros, sino también para los demás».

Cadena productiva y saberes
«No me avergüenzo de vender banano», repite con firmeza. Para Joffre, su oficio va mucho más allá de comercializar una fruta. Se considera parte de una cadena alimentaria que conecta a agricultores, transportistas, comerciantes y consumidores. Está convencido de que detrás de muchos desayunos, coladas, batidos, postres y recetas tradicionales existe el esfuerzo silencioso de personas como él, que ayudan a que los alimentos lleguen a los hogares esmeraldeños.
Su conocimiento sobre el banano también refleja los saberes heredados del campo. Explica que el guineo cultivado en las vegas, cerca de los ríos, suele ser más delicado, mientras que el que crece en las lomas es más resistente. También aclara que los pequeños puntos oscuros que aparecen en la cáscara no significan que la fruta esté dañada, sino que se trata de un banano «seda», apreciado por su sabor y textura. Son conocimientos transmitidos de generación en generación que siguen vivos en la memoria rural de Esmeraldas.
Joffre nos comenta y demuestra, usando su cara, que al frotar la parte interna de la cáscara del guineo, se crea un mascarilla protectora del sol y granos, práctica casera heredada de los mayores. Aunque estas creencias forman parte de la tradición oral y no necesariamente cuentan con respaldo científico, reflejan la manera en que las comunidades aprendieron históricamente a aprovechar los recursos disponibles.
Antes de despedirse vuelve a mencionar a Dios, a quien atribuye la fortaleza que ha guiado su vida durante las últimas tres décadas. Mientras se aleja empujando su triciclo por las calles de Esmeraldas, deja una reflexión sencilla, pero poderosa: «Todo trabajo es importante cuando se hace con amor. Y el que no trabaja, no come».

Le invitamos a mirar el vídeo de la conversación con Joffre durante su jornada de trabajo.
El banano, uno de los productos más importantes del Ecuador
Ecuador es uno de los principales exportadores de banano del mundo.
Joffre recibe su banano de las comunidades rurales: Carlos Concha (Esmeraldas), Chingue (Muisne) y Malimpia (Quinindé).
Joffre vende un guineo 5 centavos de dólar.
15 usos del guineo en Esmeraldas
- Consumo directo.
- Ensalada de frutas.
- Batidos.
- Coladas.
- Tortas.
- Pan de banano.
- Mermeladas.
- Helados.
- Compotas.
- Vinagre artesanal.
- Dulce de banano.
- Chifles dulces de banano maduro.
- Acompañante de desayunos.
- Postres caseros.
- Alimentación de animales de granja
Canaca, el último reparador de instrumentos tradicionales de Esmeraldas