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Los años en que el Estado nos prohibió tocar la marimba en Esmeraldas

La resistencia del pueblo afroecuatoriano, ‘obligó’ al Estado a firmar el documento para que la Unesco declare a la marimba como Patrimonio Inmaterial del Humanidad.

Nos quisieron arrancar el latido, pero el corazón del esmeraldeño es un tambor que no pide permiso. Muchos desconocen que nuestra música sagrada estuvo al margen de la ley. Acusada de ser un «ruido de salvajes» y un atentado contra la moral por las élites de la época, la marimba fue arrinconada.

Dentro de la investigación de Relatos Esmeraldeños, se confirmó a través del libro investigativo «La marimba como Patrimonio Cultural Inmaterial« (INPC, 2014), del antropólogo esmeraldeño Pablo Minda, que la marimba sufrió el destierro del centro de la ciudad de Esmeraldas y fue relegada a los límites urbanos, en lo que hoy conocemos como Barrio Caliente. «La marimba se ha convertido en un mecanismo de resistencia del pueblo negro o denominados afroesmeraldeños», lo dijo Minda, en un documental publicado por la Unesco.

Se destaca en el texto que la marginación no fue solo al instrumento sino a su gente que la practicaba. Como extremo de la restricción se quemaron marimbas y se encarcelamiento a marimberos, músicos y fiesteros. Todos estos hechos ocurrieron los años 40.

Como detalla la valiosa documentación rescatada en el reciente fondo bibliográfico afro adquirido por la Pontificia Universidad Católica Sede Esmeraldas (PUCESE), esta criminalización institucional buscaba «blanquear» la cultura. Sin embargo, maestros legendarios como Guillermo Ayoví ‘Papá Roncón’ y referentes vivos como Lindberg Valencia, nos han relatado cómo los mayores afinaban la chonta en la penumbra. Fue una resistencia silenciosa que mantuvo viva nuestra etnoeducación sonora.

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Una de las formas de resistir es a través de la etnoeducación que se imparte en las escuelas de los saberes de Esmeraldas. La marimba siempre está presente.

La marimba como instrumento de resistencia

Esta persecución no fue un hecho aislado; fue un intento de borrar la identidad negra. Al igual que nuestros hermanos del Pacífico colombiano, que camuflaron sus cantos, y nuestros hermanos del Valle del Chota, que hicieron de la bomba un lenguaje de resistencia, en Esmeraldas la marimba se convirtió en nuestra trinchera.

Entre 2013 y 2014, los gobiernos de Ecuador y Colombia tuvieron que estructurar el Expediente 01099 ante la UNESCO para postular nuestra música. Hoy, la marimba es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2015), un título que al mundo le suena hermoso, pero que al pueblo afro le costó lágrimas, encierros y clandestinidad.

La música de marimba y los cantos y bailes tradicionales son expresiones musicales que forman parte integrante del tejido social –familiar y comunitario– de la población descendiente de africanos asentada en la región colombiana del Pacífico Sur, así como en la provincia ecuatoriana de Esmeraldas”, publicó la Unesco

El pensador Juan Montaño Escobar lo dijo en su momento que no hay fuerza capaz de callar a un pueblo que sabe quién es. Desde la visión del director de la Casa de la Cultura en Esmeraldas, Jonathan Minota Rueda, “la marimba, además de representar libertad, es la carta de presentación de los esmeraldeños ante el mundo”.

Los espacios públicos suelen ser escenarios para presentaciones de marimba en la provincia de Esmeraldas.

El sonido de la victoria a través de bombo

Y esa misma trinchera es la que vemos activa hoy. Cuando el Estado da la espalda y la violencia amenaza los barrios. Ver a adolescentes golpeando el cununo en una casa comunal no es folclore: es supervivencia. Así como nuestros abuelos se escondieron de la policía para tocar la marimba, hoy nuestros jóvenes lo hacen a plena luz del día para salvarse de los grupos irregulares que buscan reclutarlos.

Cada vez que un bombo retumba en nuestra provincia, estamos escuchando la victoria de aquellos viejos cimarrones que se negaron a enmudecer. No tocamos por simple alegría; tocamos porque cada nota es un recordatorio de nuestra libertad.

Período de censura: Aproximadamente desde 1936 hasta la década de 1960.

Motivo oficial: Ordenanzas municipales que la catalogaban como «ruido salvaje» y atentado a la moral.

El rescate: La marimba fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO (2015).

Le podría interesar conocer más de la historia del grupo de marimba Cuero Son y Pambil, uno de los más antiguo de Esmeraldas.

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